Querido lector, hoy os voy a escribir sobre el patrimonio protegido de las personas con discapacidad expuestos en La Ley 41/2003. Esta Ley tiene como objetivo crear un remanente económico en favor de las personas con discapacidad vinculados a satisfacer sus necesidades vitales.

 

Para ello la citada Ley contempla una serie de medidas para favorecer las aportaciones a título gratuito a los patrimonios protegidos reforzando los beneficios fiscales a favor de las personas con discapacidad.

 

Quienes pueden ser beneficiarios del patrimonio protegido

 

Personas con discapacidad afectadas por los siguientes grados de discapacidad:

 

1      Las afectadas por una discapacidad psíquica igual o superior al 33%.

2      Las afectadas por una discapacidad física o sensorial igual o superior al 65%.

 

Reducciones por aportaciones al patrimonio protegido

 

1      Personas con derecho a la reducción

2      Las que tengan una relación de parentesco en línea directa o colateral hasta el tercer grado inclusive con el discapacitado.

3      El cónyuge del discapacitado.

4      Aquellas que lo tuvieran a su cargo en régimen de tutela o acogimiento.

5      Cuantía de la reducción

 

Las aportaciones realizadas, que podrán ser dinerarias o no dinerarias, darán derecho a reducir la base imponible del aportante, con el límite máximo de 10.000 € anuales. El conjunto de las reducciones practicadas por todas las personas que efectúen aportaciones a favor de un mismo patrimonio protegido no podrá exceder de 24.250 € anuales. En su caso, cuando concurran varias aportaciones al mismo patrimonio protegido y se supere el límite de 24.250 euros, la reducción debe hacerse de forma proporcional al importe de dichas aportaciones.

 

Cuando las aportaciones excedan de los límites previstos o en aquellos casos en que no proceda la reducción por insuficiencia de base imponible, se tendrá derecho a reducción en los cuatro periodos impositivos siguientes, hasta agotar en cada uno de ellos los importes máximos de reducción. En caso de concurrencia se aplicarán en primer lugar la reducción de ejercicios anteriores.

 

Tratamiento fiscal para el contribuyente discapacitado de las aportaciones recibidas

 

  1. Cuando los aportantes sean personas físicas, tendrán la consideración de rendimientos de trabajo hasta el importe de 10.000 € anuales por cada aportante y 24.250 € anuales en conjunto.
  2. Cuando los aportantes sean sujetos pasivos del Impuesto sobre Sociedades, tendrán la consideración de rendimientos de trabajo siempre que hayan sido gasto deducible en el Impuesto sobre Sociedades, con el límite de 10.000 € anuales. Este límite es independiente de los anteriores.

 

Cuando estas aportaciones se realicen a favor de los parientes, cónyuges o personas a cargo de los empleados del aportante, únicamente tendrán la consideración de rendimientos de trabajo para el titular del patrimonio protegido. Estos rendimientos están exentos, hasta un importe máximo anual de 3 veces el IPREM. Este límite se aplica conjuntamente para las prestaciones en forma de renta derivadas de sistemas de previsión social de discapacitados. (22.365,42 € en 2015).

 

No estará sujeta al Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones la parte las aportaciones que tenga para el perceptor la consideración de rendimientos del trabajo.

 

Explicadas las ventajas  del patrimonio protegido vamos a ver quien puede y como se debe constituir:

 

Podrán constituir un patrimonio protegido:

  1. La propia persona con discapacidad beneficiaria del mismo, siempre que tenga capacidad de obrar suficiente.
  2. Sus padres, tutores o curadores cuando la persona con discapacidad no tenga capacidad de obrar suficiente.
  3. El guardador de hecho de una persona con discapacidad psíquica podrá constituir en beneficio de éste un patrimonio protegido con los bienes que sus padres o tutores le hubieran dejado por título hereditario o hubiera de recibir en virtud de pensiones constituidas por aquéllos y en los que hubiera sido designado beneficiario; todo ello sin perjuicio de lo dispuesto en los artículos 303, 304 y 306 del Código Civil.

 

Cualquier persona con interés legítimo podrá solicitar de la persona con discapacidad o, en caso de que no tenga capacidad de obrar suficiente, de sus padres, tutores o curadores, la constitución de un patrimonio protegido, ofreciendo al mismo tiempo una aportación de bienes y derechos adecuados, suficiente para ese fin.

 

En caso de negativa injustificada de los padres o tutores, el solicitante podrá acudir al fiscal.

 

Como se debe constituir:

El patrimonio protegido se constituirá en documento público, o por resolución judicial. Dicho documento público o resolución judicial tendrá, como mínimo, el siguiente contenido:

a) El inventario de los bienes y derechos que inicialmente constituyan el patrimonio protegido.

b) La determinación de las reglas de administración.

c) Cualquier otra disposición que se considere oportuna respecto a la administración o conservación del mismo.

 

Comprendo que parece un poco espeso este asunto, pero muchos padres con hijos con alguna discapacidad suelen preguntarme y desde Evolución Legal realizamos los trámites necesarios para proteger a sus queridos hijos.

 

También suele surgir la cuestión de si al mermar al otro hijo en beneficios hereditarios están perjudicando a este sin merecerlo, yo siempre digo lo mismo, es cierto que todos los hijos son iguales a nuestros ojos, pero también es rotundamente cierto que a cada hijo le aportamos las necesidades específicas que necesita y es por ello que las mejoras económicas que le des a una persona con discapacidad seguro que el otro hijo las recibe de mil formas diferentes a lo largo de su vida; Así que no hay que sentirse mal por mejorarlo económicamente y es cierto que siempre se ha llevado mayores atenciones que el otro hijo sin discapacidad, pero ambos son igual de afortunados al poder compartir la vida juntos y crecer como seres humanos unidos y solidarios. Puedes dejar tu comentario u aporte.

 

Ángel M. Martínez