Hola lectores de la web de evolución legal abogados, hoy vamos a hablar sobre un asunto muy interesante, los alquileres y el derecho exclusivo para el inquilino con discapacidad.

 

Cada vez más los jóvenes optan por alquilar en vez de comprar viviendas, lógico en primer lugar por la situación económica actual, pero además de los motivos económicos, nuestros jóvenes cada vez piensan más que una vivienda fija les ata tanto geográficamente como profesionalmente y eso hace que no les resulte atractivo el hecho de invertir todos sus ahorros más una cuota mensual a largo plazo para establecerse en un punto concreto del territorio.

 

Pues bien esta situación social hace que las inquietudes profesionales de los jóvenes, sus ganas de aprender idiomas, conocer diferentes países y aprender a la vez que desarrollan su trabajo, les motiva a el referido alquiler de vivienda habitual.

 

Pero como en todo, las personas con alguna discapacidad vuelven a tener más dificultades de las que cualquier otra persona pueda tener.

 

Por ello y por concretar en una situación me hago la siguiente pregunta.

 

Alquiler a personas con discapacidad

 

¿Que pasa con un chico en silla de ruedas, con formación en una área que por circunstancias debe residir en otra Comunidad Autónoma  diferente a su domicilio familiar? Pues que volvemos a las dificultades adicionales, esas que hacen que las personas con discapacidad deban luchar el doble por tener las mismas oportunidades que los demás y claro la Ley aunque de forma muy limitada, se acuerda de esta situación.

 

Entonces debemos coger la Ley de Arrendamientos Urbanos y dirigirnos a su artículo 24 el cual muestro a continuación.

 

Artículo 24 Arrendatarios con discapacidad

 

  1. El arrendatario, previa notificación escrita al arrendador, podrá realizar en el interior de la vivienda aquellas obras o actuaciones necesarias para que pueda ser utilizada de forma adecuada y acorde a la discapacidad o a la edad superior a setenta años, tanto del propio arrendatario como de su cónyuge, de la persona con quien conviva de forma permanente en análoga relación de afectividad, con independencia de su orientación sexual, o de sus familiares que con alguno de ellos convivan de forma permanente, siempre que no afecten a elementos o servicios comunes del edificio ni provoquen una disminución en su estabilidad o seguridad.

 

Bueno expuesto así de esta forma poco nos dice pero realmente tiene su aspecto interesante, ya que el arrendador (el dueño del piso) no podrá impedir bajo ningún pretexto que se realicen estas obras de adecuación pues vulnera un derecho adquirido de las personas con discapacidad y ello se debe aplicar hasta su máxima expresión.

 

Ahora bien este artículo tiene su contrapartida en el punto segundo:

 

  1. El arrendatario estará obligado, al término del contrato, a reponer la vivienda al estado anterior, si así lo exige el arrendador.

 

Es lógico el restituir la propiedad a su situación actual y que el arrendador exija esta rehabilitación, pero si desde las administraciones públicas fomentan el apoyo a la igualdad y siendo consciente de que los jóvenes con necesidad de adaptación de espacio deban acondicionar su entorno, sería más que recomendable que fuese la propia administración quien premiase al arrendador y al arrendatario dotando de subvenciones a este primero para que una vez abandonada la vivienda por el arrendatario tuviese la posibilidad de recibir un dinero especifico para volver el mismo la vivienda al estado original.

 

Os preguntaréis porqué opto por dar el dinero al arrendador, es fácil quizás le de más gusto el dinero que la reforma y así se quede la vivienda acondicionada y adaptada para siempre y cuantas más viviendas estén adaptadas, más opciones tendrán nuestros jóvenes de movilidad profesional.

 

Un saludo

 

Ángel M. Martínez

Abogado